Miren por dónde, mientras el común de los mortales anda buscando una sombra en la Playa del Inglés o peleándose por aparcar para ir a por un helado, en los despachos del Ayuntamiento de San Bartolomé de Tirajana los plazos administrativos siguen su curso imperturbable.
Nos enteramos ahora, con la publicación del Anuncio 2977 del 7 de julio de 2026 en el Boletín Oficial de Canarias, de que el Pleno municipal ha tomado conocimiento del Avance de la Modificación sustancial del Plan General de Ordenación Urbana para el Sector T-9 en El Tablero. Un expediente, el 1466/2019, que llevaba caminando despacio desde 2019 bajo el impulso de la entidad Aranrub S.L. y que ahora, en pleno verano de 2026, sale a la luz pública para que los ciudadanos opinemos. ¿Opinaremos? ¿Se ha generado la participación necesaria para ello? ¿ Nos vemos abocados al "sálvese" quien pueda?.
El proyecto propone un modelo mixto que busca conectar la GC-1 con el núcleo urbano, poniendo sobre la mesa un total de 65.796 metros cuadrados de edificabilidad. Las cifras oficiales están ahí, negro sobre blanco: más de 53.000 metros cuadrados se destinarán a uso comercial y terciario junto a la autopista, mientras que 12.700 metros cuadrados se reservan para viviendas integradas en el barrio, acompañados de 24.871 metros cuadrados de zonas verdes. Sobre el papel, el diseño parece perfectamente equilibrado dentro de la legalidad urbanística.
Analizando el reparto con un poco de perspectiva, ¿es este el equilibrio que realmente necesita el crecimiento de El Tablero? ¿Responde un 80% de suelo comercial frente a un 20% residencial a las demandas prioritarias de vivienda de nuestros vecinos, o busca más bien consolidar un imán económico junto a la GC-1? ¿Tiene El Tablero de Maspalomas un futuro comercial de primer orden?