"Un triángulo del olvido" es la metáfora con la que describir el laberinto invisible, pero con asfalto que vivimos y padecemos en la carreteras que van de la costa a la medianías del sur. Y digo de la costa de varios municipios (Agüimes, Santa Lucía y San Bartolomé de Tirajana). Si le digo que usted está completamente encerrado entre las carreteras GC-550, GC-65 y GC-60, pensará que es una exageración.
La cruda realidad en las medianías de Gran Canaria es que este triángulo de vías, gestionado por el Cabildo de Gran Canaria, arrastra décadas de un abandono institucional sistemático. Aquí la desidia política se disfraza de mala suerte meteorológica. El patrón siempre se repite: las únicas intervenciones que ejecutan de forma urgente ocurren cuando un desprendimiento de rocas bloquea el paso o la tormenta de turno destroza un carril. Si lo prefiere cuando el pasar del tiempo hace que los muros de contención se vaya desgranando.
En definitiva, nos hemos acostumbrado a meros parches de emergencia
para tapar la vergüenza del día a día, pero jamás se afronta la reforma
estructural necesaria. La realidad, de décadas, ha consistido en mantener estas carreteras congeladas en el tiempo como una
forma sutil de aislar a toda una comarca.
No hace muchos días, alguien publicaba en las redes una queja sobre la nula intervención y mejora de la conocida carretera de Los Cuchillos. Son muchos años sufriendo las estrecheces de una vía que tiene una afluencia de vecinos y vecinas en ambas direcciones. Igualmente, como la misma se ha convertido en punto de interés turístico y, de la misma manera ruta de ciclistas. ¿No es esto motivo suficiente para garantizar en esta vía una medidas de seguridad de calidad?
La misma situación y, afluencia de vehículos de una u otra clase, se entremezclan en la carretera que tiene en su haber el famoso Zig-Zag que por varias vías estrecha sus curvas. Si, como bien sabe usted, la GC60 de Maspalomas, Fataga, Tunte, Ayacata -Tejeda.
Atendiendo a esas circunstancias, que marcan el día a día de estas carreteras; para unas y otras las incidencias se dan, bajo el mismo patrón, por desprendimientos constantes de rocas, baches profundos y pérdida de asfalto por lluvias y estrecheces de sus vías que dificultan la circulación generando espacios de inseguridad vial. Como se dice hoy día, "puntos negros de circulación".
Nadie puede negar las constantes demandas vecinales exigiendo el fin de este aislamiento comarcal , mejoras urgentes de seguridad vial y un trato igualitario frente a las grandes autopistas de la costa o a la inversión que se ha hecho en la carretera de Telde a Valsequillo. ¡Bien por ellos!.
Asumamos, existe una falta de planes de inversión a corto, medio o largo plazo para este Triángulo del olvido. ¿Seguiremos viviendo los parches de emergencia? ¿Nos darán alguna alternativa de futuro de mejora de estas vías?