Hoy toca rascar en la superficie de la política de nuestro sur y, concretamente, de nuestro querido municipio de San Bartolomé de Tirajana desde la costa a las medianías. Hagamos memoria conjuntamente. Algo se me puede quedar en el tintero...,seguramente muchos temas.
Hace cuatro años, en 2022, el ayuntamiento estaba en manos de un pacto cuatripartito (PSOE, Nueva Canarias, Ciudadanos y Coalición Canaria) que saltó por los aires. Para colmo, aquel gobierno disfrutaba de un "escenario idílico" a nivel presupuestario: tenían vía libre en los presupuestos y no existía el tope de gastos debido a la suspensión de las reglas fiscales por la pandemia. Dinero había de sobra para; ¿...?.
A pesar de tener las manos totalmente libres para gastar e invertir sin límites previsibles, aquella etapa acabó en una grave crisis institucional. Las "peleas" de poder devoraron el pacto. El PSOE y Nueva Canarias se aliaron para arrinconar y aislar a Ciudadanos. Esta estrategia de desgaste borró al partido naranja del mapa político. Ante ese caos, Coalición Canaria abandonó el pacto denunciando la total ineficacia de la gestión. ¿Lo recuerdan? El gobierno de aquel entonces estaba más preocupado por sus batallas internas que por los vecinos. Al final, intentaron salvar los muebles reactivando la burocracia a trompicones, pero el daño ya estaba hecho. Incluso alguna fiestas se hicieron para una "elite". ¿Se acuerdan?
En ese escenario, los déficits estructurales eran enormes: falta de vivienda pública, limpieza deficiente, deportes abandonados y oficinas municipales colapsadas y hasta medidas con "metro en mano" para acceder a las playas. Querían arreglarlo todo corriendo tras la ruptura, pero la calle avanzaba a paso de tortuga. No aprovecharon los años de vacas gordas y el tope de gasto regresó con fuerza en 2023, cerrando el grifo del dinero fácil. El municipio seguía en un letargo crónico. Para esa época había un desconocido "Peter Quintana" que iba dando destellos o pinceladas del día a día de la calle". ¿Dónde se habrá metido Peter Quintana?
En el 2023 el bastón de mando volvió a Marco Aurelio Pérez (PP-AV) generando un pacto de gobierno con Coalición Canaria, que tiene a Alejandro Marichal en Urbanismo y Vivienda. Aquí el gobierno se divide en dos velocidades. Por un lado, la gestión del PP-AV ha respondido con celeridad, desarrollando sus concejalías a contrarreloj y ajustándose de forma estricta a un presupuesto limitado por las reglas fiscales. Han impuesto un ritmo de trabajo rápido para intentar poner orden con los recursos que hay. Reconozcamos que se les han quedado cosas atrás y de las que no creo que a fecha de hoy puedan resolver de manera inmediata. ¿Hay soluciones plateadas?
Por el otro lado, está su socio de gobierno. No olvidemos que en la firma de este pacto, CC asumieron las concejalías de mayor "peso" en la gestión de los fondos municipales con la finalidad de demostrar que podían gestionar con mayor eficacia que nadie. Buscaban consolidarse con la idea de los grandes cambios. Existe, un amplio publirreportaje de los momentos de inicio, avances y porcentajes de consolidación de reformas de algunas urbanizaciones. Ahora bien, eso tiene un tope. Pues, el municipio sigue demandando mejoras en las infraestructuras, en la modernización o el rendimiento del servicio de limpieza y algunos conflictos, aplacados, con las comisiones de fiestas de los barrios, con las medidas impuestas por las empresas promotoras. ¿Les suena?
Este tiempo y, final de etapa de este pacto, lo podríamos denominar o identificar como el escenario de "Peter Ramírez" que va dando pincelas con sus etiquetas del día a día de la calle con ciertos matices concretos.
Aquí, para ambos grupos, el pacto tendrán que dar salida a una realidad tozuda. Los problemas no tienen una solución cerrada, siguen a la vista por mucha brocha, palmera, o video promocional en las redes sociales. Hay que resolver los problemas de fondo. En la costa seguimos con quioscos en polémica y centros comerciales tercermundistas. En los barrios residenciales las asignaturas pendientes claman al cielo. Sigue sin resolverse la residencia de mayores, algunos parques infantiles están destrozados y la histórica Casa del Mato sigue abandonada.
La modernización de la Zona Comercial Abierta de San Fernando y la de El Tablero han puesto en jaque la paciencia de muchos vecinos. La polémica inversión de Siam Park en Gran Canaria no tiene un horizonte claro; el Estadio de Maspalomas, la previsible remodelación del pabellón municipal o la pista de patinaje son elementos estructurales que claman responsabilidad y soluciones.
Quedan muchos más temas en el tintero si nos ubicamos por zonas del municipio. a modo de síntesis en las medianías rescatar el empuje necesario de aparcamientos públicos, la implicación de la administración por rescatar el expediente de mejora de la carretera como la GC60, competencias del cabildo. Para este tema se requiere de un papel más activo por parte de la corporación municipal. Igualmente la falta de transporte público más adaptado a las nuevas necesidades de la población y, concretamente a los estudiantes y población laboral, requieren de medidas de más impacto para la calidad de vida de los vecinos y vecinas.
En definitiva, la política se mide con hechos, no con titulares. Si estos déficits no se corrigen en el día a día, el ciudadano dará buena cuenta de ello. El vecino del sur es noble, pero no tonto. Toma nota de las promesas incumplidas. Cuando llegue el momento de votar, recordará perfectamente quién solucionó los problemas y quién se quedó solo en la propaganda de portada. El crédito político no es infinito. Y prueba de ello es la difuminada labor de la oposición en este tiempo. ¿Saben dónde está la oposición?